“Solo puedes quedarte esta noche. Mañana tendrás que irte”, me dijo el millonario cuando me rescató de la lluvia helada en plena madrugada. No sabía que yo era la esposa de un político poderoso que me había maltratado durante 4 años. Pensaba marcharme en silencio, pero a la mañana siguiente descubrió que mi esposo ofrecía 50,000 pesos de recompensa por encontrarme…
El especialista cuyo nombre figuraba en el documento negó haber realizado aquella evaluación.
El asunto quedó bajo investigación.
—Quiere convencer a todos de que estás loca porque no puede negar las lesiones —explicó Irene—. Pero tenemos fotografías, valoraciones médicas y la grabación de sus amenazas.
Sofía escuchó atentamente.
—¿Y si descubren lo del bebé?
—Tarde o temprano tendremos que abordar ese tema. Lo importante es que cuentes con protección y asesoría para decidir los siguientes pasos.
Cuando llegó la audiencia familiar, Víctor apareció vestido impecablemente.
Habló con voz suave.
Dijo que amaba profundamente a su esposa y que solamente deseaba recuperarla.
Incluso aseguró que estaba dispuesto a perdonar sus acusaciones.
Después Irene presentó las pruebas.
Primero, el certificado de lesiones.
Luego, las grabaciones del portón.
Finalmente, los informes médicos de Sofía.
También comunicó que su clienta estaba embarazada.
Víctor se quedó inmóvil.
Su abogado le susurró algo al oído.
Entonces el diputado cambió de estrategia.
—¡Es mi hijo! —exclamó—. ¡Tenemos que permanecer juntos por el bienestar de nuestra familia!
Sofía sintió un nudo en la garganta.
Durante unos segundos volvió a tener miedo.
Pero recordó aquella noche en la parada de autobús y comprendió que ya había tomado una decisión.
—No quiero que mi hijo crezca creyendo que amar significa soportar humillaciones —declaró—. No voy a regresar.
El procedimiento de divorcio continuó sin obligarla a reconciliarse.
Las autoridades también revisaron las medidas destinadas a protegerla.
Al salir del edificio, Víctor intentó aproximarse.