💖😰“Te pagaré 100 mil pesos, pero tienes que fingir que eres muda delante de mi familia”, me dijo un millonario que necesitaba una prometida falsa. Pensé que sería una cena sencilla y que ese dinero salvaría a mi madre. Sin embargo, sus padres parecían aterrados al verme. Guardé silencio hasta regresar a casa, donde abrí una vieja carta de mi padre fallecido y descubrí una pista que podía destruirlos…
—Aquí aparece que recibiste más de doce millones de pesos antes del vencimiento del crédito. ¿Por qué no utilizaste ese dinero para pagar?
—Porque habría perdido mi empresa.
—Entonces preferiste que Ricardo perdiera la suya.
Arturo cerró los ojos.
—Sí.
La palabra quedó suspendida en el despacho.
Daniela había imaginado aquella respuesta durante toda la noche. Pero escucharla fue mucho peor.
—Mi papá vendió su camioneta para pagarles a los trabajadores —dijo—. Después hipotecó nuestra casa. Me acuerdo de verlo sentado en la cocina, haciendo cuentas hasta las tres de la mañana. ¿Sabías que estaba desesperado?
Arturo asintió lentamente.
—Me pidió ayuda muchas veces.
—¿Y qué le respondiste?
—Que yo tampoco tenía dinero.
Daniela soltó una risa amarga.
—Mientras tú comprabas terrenos y seguías haciendo negocios.
—Fue una decisión terrible.
—No, señor Robles. Una decisión terrible es equivocarse. Usted sabía lo que estaba haciendo y siguió adelante.
Sebastián dejó caer los documentos sobre el escritorio.
—¿Y por qué nunca me contaste nada?
—Porque me avergonzaba.
—No. Porque te convenía que nadie supiera de dónde había salido parte de tu fortuna.
Beatriz empezó a llorar silenciosamente.
Daniela se volvió hacia ella.
—Usted también lo sabía, ¿verdad?
—Me enteré después de que murió Ricardo.
—¿Y nunca pensó en buscar a mi mamá?
Beatriz se secó las mejillas.
—Arturo decía que remover el pasado solamente empeoraría las cosas.
—Mi mamá trabajaba limpiando casas mientras ustedes decidían si convenía hablar del pasado.
Nadie respondió.
Daniela miró las fotografías colgadas en la pared.
Recordó la noche en que su padre murió.
Ella había regresado de la escuela y encontró a su madre sentada en el pasillo, incapaz de hablar. Después llegaron unos familiares y le dieron la noticia que dividiría su vida en dos.
Durante años creyó que su padre había fracasado.
Ahora sabía que había sido traicionado por su mejor amigo.
—¿Qué pasó con el terreno donde estaba la empresa de mi papá? —preguntó de pronto.
Arturo miró nuevamente la carpeta.
—Lo adquirió una de mis compañías cuando se ejecutaron las garantías.
—¿Todavía lo tiene?
—Sí.
Daniela apretó los puños.
—Entonces no solamente se quedó con el dinero. También terminó quedándose con lo que mi padre construyó.
Sebastián miró a Arturo con una decepción que jamás había mostrado.
—Quiero una auditoría independiente de todo lo relacionado con ese proyecto. Y no vas a esconder un solo documento.
—Sebastián, algunas decisiones podrían tener consecuencias legales.