💖😰“Te pagaré 100 mil pesos, pero tienes que fingir que eres muda delante de mi familia”, me dijo un millonario que necesitaba una prometida falsa. Pensé que sería una cena sencilla y que ese dinero salvaría a mi madre. Sin embargo, sus padres parecían aterrados al verme. Guardé silencio hasta regresar a casa, donde abrí una vieja carta de mi padre fallecido y descubrí una pista que podía destruirlos…

  • A las nueve de la mañana siguiente, Daniela entró al despacho de Arturo Robles acompañada de Sebastián.
  • La oficina ocupaba todo el último piso de un edificio corporativo en Guadalajara. Había muebles de madera oscura, ventanales enormes y fotografías de Arturo estrechando manos con empresarios importantes.
  • Sobre el escritorio descansaba una carpeta azul.
  • Beatriz también estaba presente.
  • Cuando vio entrar a Daniela, bajó la mirada.
  • Arturo señaló dos sillas.
  • —Siéntense, por favor.
  • —Prefiero quedarme de pie —respondió Daniela—. Llevo nueve años esperando una explicación. No quiero perder más tiempo.
  • Arturo abrió la carpeta.
  • Dentro había contratos bancarios, estados de cuenta y documentos correspondientes a un desarrollo inmobiliario iniciado en 2017.
  • —Tu padre y yo fuimos socios durante siete años —comenzó—. Ricardo era un hombre extraordinariamente trabajador. Confiaba en mí más de lo que debía.
  • Sebastián se cruzó de brazos.
  • —Ve al punto, papá.
  • Arturo respiró profundamente.
  • —Conseguimos financiamiento para construir un conjunto habitacional en Tlajomulco. El préstamo estaba respaldado principalmente por las propiedades de Ricardo. Mi empresa se encargaría de administrar los pagos de los inversionistas.
  • Daniela recordaba aquel proyecto.
  • Su padre había celebrado el contrato llevando a casa un pastel de tres leches. Había prometido que, cuando terminara la construcción, podrían irse todos de vacaciones a la playa.
  • Fue la última vez que lo vio verdaderamente feliz.
  • —Los primeros pagos llegaron sin problemas —continuó Arturo—. Pero mi otra empresa estaba atravesando una crisis. Teníamos deudas enormes y varios acreedores amenazaban con embargarnos.
  • —¿Qué hiciste? —preguntó Sebastián.
  • Arturo sacó un estado de cuenta.
  • —Transferí parte del dinero del proyecto a una compañía que estaba únicamente a mi nombre. Utilicé esos recursos para cubrir mis propias deudas.
  • Daniela sintió un golpe en el pecho.
  • —¿Sin que mi padre lo supiera?
  • —Sin que lo supiera.
  • —¿Y cuando el banco comenzó a exigir los pagos?
  • Arturo guardó silencio.
  • Sebastián tomó el documento y examinó las fechas.
  • Continúa en la página siguiente.➡️