💖😰“Te pagaré 100 mil pesos, pero tienes que fingir que eres muda delante de mi familia”, me dijo un millonario que necesitaba una prometida falsa. Pensé que sería una cena sencilla y que ese dinero salvaría a mi madre. Sin embargo, sus padres parecían aterrados al verme. Guardé silencio hasta regresar a casa, donde abrí una vieja carta de mi padre fallecido y descubrí una pista que podía destruirlos…
Arturo parecía haber envejecido una década durante aquella conversación.
—Haré lo que sea necesario para reparar el daño.
Daniela levantó la mano.
—No quiero que vuelva a decir eso sin pensar. Mi padre no va a regresar. Mi madre perdió años de salud trabajando para mantenernos. Yo tuve que abandonar mis estudios. No existe un cheque que pueda devolvernos esa vida.
Las lágrimas finalmente rodaron por sus mejillas.
—Cuando Sebastián me ofreció cien mil pesos para fingir que no podía hablar, acepté porque necesitaba salvar a mi mamá. ¿Se da cuenta de lo absurdo? Su hijo me pagó para guardar silencio frente al mismo hombre que había destruido nuestra familia.
Arturo no pudo sostenerle la mirada.
Daniela recogió su bolsa.
—Quiero que todos los documentos sean revisados por una abogada que yo elija. Mi madre necesita rehabilitación especializada y ustedes cubrirán el tratamiento mientras sea médicamente necesario. También deberán responder por las pérdidas que puedan acreditarse.
—Estoy de acuerdo —contestó Arturo.
—Y no voy a firmar ningún acuerdo que me obligue a guardar silencio.
—No te lo pediré.
Daniela caminó hacia la puerta.
Sebastián intentó acompañarla, pero ella se detuvo.
—Necesito estar sola.
—Daniela, yo…
—Te creo cuando dices que no sabías nada. Pero ahora mismo no puedo separar tu rostro de todo lo que acabo de escuchar.
Sebastián bajó la cabeza.
—Lo entiendo.
Ella salió sin mirar atrás.
Aquella tarde fue al hospital donde estaba internada su madre.
Elena descansaba junto a la ventana. Cuando vio entrar a su hija, intentó incorporarse.
—¿Qué… pasó? —preguntó con dificultad.
Daniela se sentó a su lado.
—Mamá, encontré al hombre que le hizo daño a papá.
Elena quedó inmóvil.
Durante varios segundos solamente se escuchó el sonido del ventilador.
—Arturo… Robles —pronunció finalmente.
Daniela la miró sorprendida.
—¿Tú sabías su nombre?
Su madre asintió.
—Papá… confiaba… en él.
Daniela le explicó lo ocurrido. Habló del dinero desviado, de las propiedades y de la confesión de Arturo.