Además, contamos con instrucciones firmadas anteriormente y con una declaración reciente cuya documentación podrá revisarse por las vías correspondientes.
Ricardo intentó interrumpirlo.
—Ese piano estaba en nuestra casa.
Arturo sacó un documento.
—Precisamente.
Hablemos de la casa.
Mostró una copia del folio registral.
—La propiedad continúa inscrita a nombre de Elena Mendoza.
Usted y su esposa la ocupan con su permiso.
No existe escritura de donación a su favor.
Los murmullos comenzaron inmediatamente.
Patricia palideció.
—Eso no puede ser.
Llevamos 18 años viviendo aquí.
—La duración de su estancia no equivale por sí sola a ser propietarios —respondió Arturo.
