Primero agradeció a sus socios.
Después señaló hacia donde yo estaba.
—Durante 4 años mantuve a una mujer que nunca aportó un solo peso a mi éxito.
Sentí cientos de miradas.
—Afortunadamente, encontré a alguien que sí entiende lo que significa construir una familia.
Renata apareció junto a él, acariciándose el vientre.
—Vamos a tener un bebé.
Me quedé inmóvil.
Sabía de la infidelidad.
No sabía del embarazo.
Beatriz avanzó hacia mí sonriendo.
—Ahora debes disculparte con Renata.
Ella consiguió en unos meses lo que tú no pudiste en 4 años.
—¿Disculparme por qué?
Su sonrisa desapareció.
—Arrodíllate.
Miré a Sebastián.
Él cruzó los brazos.
—Haz lo que dice mi madre.
—No.
Su rostro se endureció.
—Sin nosotros no eres nadie.
—Entonces no debería importarte que me vaya.
Se arrancó el anillo y lo arrojó al suelo.
—¡Recógelo!
Lo levanté, caminé hasta una mesa y lo coloqué junto al mío.
—Nuestro matrimonio terminó.
Tomé mi bolso y avancé hacia la salida.
Entonces vibró mi teléfono.
Era Tomás.
«Valeria, no abandones el salón.
Ya verificamos los documentos.
Tu abuelo no solo dejó una herencia.
Dejó instrucciones sobre el hombre con quien te casaste».
Me detuve.
Antes de que pudiera responder, Sebastián apareció detrás de mí.
—¿Con quién estás hablando?
—Con Tomás Villaseñor.
Su expresión cambió.
—¿Qué acabas de decir?
—Quiero saber qué relación tiene el fideicomiso de mi abuelo con tu empresa.
Sebastián me sujetó del brazo.
—Escúchame bien, Valeria.
No vuelvas a mencionar ese nombre.
Y entonces comprendí algo aterrador.
Mi esposo no estaba sorprendido de que existiera el fideicomiso.
Estaba asustado porque yo acababa de descubrirlo.
Parte 2: —Suéltame, Sebastián.
Me liberó cuando notó que 2 invitados nos observaban.
—No sabes en lo que te estás metiendo —susurró—.
Vete a casa y mañana hablamos del divorcio.
—Hace 10 minutos querías humillarme frente a todos. ¿Por qué ahora tienes tanto interés en hablar conmigo?
No respondió.
Beatriz se acercó apresuradamente.
—¿Qué sucede?
—Valeria estuvo hablando con Villaseñor —dijo Sebastián.
