Teresa guardó silencio.
—Eso tendrán que resolverlo ellos.
—Hay algo más —continuó Lucía—.
Valeria decía que la boda serviría para conseguir suficiente dinero en regalos y pagar parte de sus deudas.
—¿Y tú cómo sabes eso?
—Porque se lo escuché decir varias veces.
Lucía respiró profundamente antes de continuar.
—También la acompañé a una papelería donde imprimió unos documentos.
Había estado practicando una firma en varias hojas.
Teresa sintió que se le helaban las manos.
—¿Qué documentos?
—No lo sé.
Pero después de imprimirlos, Valeria me dijo que su suegra jamás tendría que enterarse de un cambio relacionado con los pagos de la boda.
Teresa miró la fotografía de Roberto.
Por primera vez comprendió que aquella firma podía ser solamente una parte del problema.
Y cuando llamó a Patricia para contarle lo sucedido, la abogada le informó que acababa de recibir la respuesta de la hacienda.
El correo de Valeria incluía un segundo archivo que Teresa todavía no había visto.
Una solicitud para que cualquier devolución de anticipos fuera depositada en una cuenta bancaria diferente.
Parte 3
—¿A nombre de quién está esa cuenta? —preguntó Teresa.
Patricia revisó el documento.
—De Valeria Montes.
Durante varios segundos, Teresa no consiguió hablar.
La autorización cuestionada no solamente pretendía modificar los datos administrativos de la boda.
También buscaba que los reembolsos de ciertos proveedores terminaran en una cuenta perteneciente a su futura nuera.
—¿La hacienda transfirió dinero?
—No.
Rechazó la solicitud porque faltaba tu confirmación.
Ya pedimos a los demás proveedores que verifiquen cualquier instrucción similar.
Aquella noche Teresa no pudo dormir.
Recordó todas las veces que había intentado justificar el comportamiento de Valeria.
Sus críticas, sus exigencias, su manera de entrar en la casa y tratar las pertenencias ajenas como si fueran propias.
Sin embargo, lo que más le dolía era Daniel.
Su hijo había visto lo que ocurría y había preferido permanecer en silencio.
Al día siguiente, Patricia reunió los estados de cuenta, los contratos, los correos originales y las autorizaciones recibidas por los proveedores.
Confirmaron que ninguna devolución se había enviado a Valeria.
Teresa presentó una denuncia ante la Fiscalía de Querétaro por los hechos relacionados con la firma cuestionada y el intento de desviar los reembolsos.
Patricia le explicó que la investigación determinaría si existía responsabilidad penal.
El uso de las tarjetas también tendría que analizarse cuidadosamente, porque Valeria había contado inicialmente con autorización para realizar compras de la boda.
—Una cosa es que haya abusado de tu confianza —aclaró la abogada—.
Otra es demostrar qué gastos estaban fuera de lo autorizado y qué conducta constituye un delito.
Teresa no quería una venganza.
Quería recuperar la tranquilidad y evitar que volvieran a utilizar su nombre sin consentimiento.
Entregó las pruebas y dejó que las autoridades siguieran el procedimiento.
Mientras tanto, Daniel intentaba comprender la situación.
Después de la cancelación, él y Valeria habían solicitado un crédito personal para organizar una ceremonia más pequeña.
Durante la revisión financiera, Daniel descubrió varios préstamos y tarjetas con pagos atrasados que ella nunca le había mencionado.
Valeria reconoció algunas deudas.
Aseguró que pensaba liquidarlas después de casarse.
—¿Con qué dinero? —preguntó Daniel.
—Con nuestros ingresos.
Y con los regalos de la boda.
Daniel quedó desconcertado.
—¿Estabas contando con los regalos para pagar deudas?
—Todos los matrimonios se ayudan.
—Eso no responde mi pregunta.
La discusión empeoró cuando Daniel le mostró la autorización que Teresa había recibido de la hacienda.
—¿Por qué querías que devolvieran los depósitos a tu cuenta?
Valeria contestó que había sido una propuesta administrativa para simplificar los pagos.
—¿Y la firma de mi mamá?
—Tu madre estaba de acuerdo con organizar la boda.
No pensé que fuera necesario molestarla por cada documento.
Daniel no aceptó aquella explicación.
Le pidió que aclararan juntos lo sucedido con la abogada.
