Vierte la nata líquida (crema de leche) en la sartén, junto con la mantequilla y el ajo. Mezcla con cuidado hasta obtener una base homogénea. Calienta a fuego suave o medio-suave hasta que la nata empiece a burbujear ligeramente.
La nata no debe hervir con fuerza. Una ebullición demasiado intensa puede hacer que la salsa pierda su textura lisa y provocar que la grasa se separe. Una cocción suave garantiza una textura aterciopelada.
5. Incorporar el parmesano
