“Solo puedes quedarte esta noche. Mañana tendrás que irte”, me dijo el millonario cuando me rescató de la lluvia helada en plena madrugada. No sabía que yo era la esposa de un político poderoso que me había maltratado durante 4 años. Pensaba marcharme en silencio, pero a la mañana siguiente descubrió que mi esposo ofrecía 50,000 pesos de recompensa por encontrarme…

  • Antes de que pudiera decir algo, el teléfono de Gabriel sonó nuevamente.
  • El guardia escuchó unos segundos y palideció.
  • —Patrón… el diputado acaba de ofrecer cincuenta mil pesos a quien le informe dónde está su esposa.
  • Sofía se tapó la boca.
  • Y entonces Gabriel agregó algo todavía peor:
  • —También está diciendo que ella sufre trastornos mentales y que es peligrosa para sí misma.
  • Alejandro miró a la joven aterrorizada.
  • Comprendió que aquella mujer no solamente estaba escapando de su marido.
  • Su esposo estaba preparando una historia para que nadie creyera una sola palabra de lo que ella pudiera contar.
  • PARTE 2
  • Alejandro no se acercó cuando vio que Sofía temblaba.
  • —Escúcheme bien. Aquí nadie va a obligarla a regresar con ese hombre. Si quiere irse, Gabriel puede llevarla adonde usted decida. Si prefiere quedarse, también puede hacerlo.
  • Sofía comenzó a llorar.
  • No porque le hubiera prometido dinero ni protección.
  • Sino porque, por primera vez en cuatro años, alguien le estaba permitiendo elegir.
  • Doña Teresa apareció con una taza de chocolate caliente.
  • —Primero desayune, muchachita. Después pensamos qué hacer.
  • Sentada en la cocina, Sofía contó su historia.
  • Tenía 26 años. Su madre había fallecido cuando ella estudiaba gastronomía. Para sostenerse, trabajaba preparando postres en un restaurante de Metepec.
  • Allí conoció a Víctor Salgado.
  • Él tenía 39 años, era atento, elegante y parecía dispuesto a resolverle todos sus problemas.
  • Se casaron seis meses después.
  • —La primera vez que me golpeó fue porque me reí de un chiste durante una cena —confesó—. Después lloró, me pidió perdón y prometió cambiar.
  • Pero los golpes regresaron.
  • Víctor le prohibió trabajar, controló su dinero y revisó su teléfono diariamente.
  • También la alejó de Lucía, su única amiga.
  • —Siempre decía que sin él yo no era nadie. Que solamente era una huérfana sin dinero que debería agradecer haber sido elegida por un hombre importante.
  • Alejandro apretó los puños debajo de la mesa.
  • —¿Qué pasó aquella noche?
  • Sofía bajó la mirada.
  • —Hace cuatro días descubrí que estoy embarazada.
  • El empresario se quedó inmóvil.
  • —¿Él lo sabe?
  • —No. Y necesito que siga sin saberlo.
  • Explicó que Víctor había llegado borracho, molesto porque la cena estaba fría. Cuando ella quiso retirarse, la sujetó violentamente de la muñeca.
  • Entonces comprendió algo terrible.
  • Si su esposo podía lastimarla sin remordimientos, también podría lastimar a su futuro hijo.
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