Tres veces por semana iba como voluntaria a un hospicio.😥😥💖💕 Nunca imaginé que uno de aquellos turnos cambiaría mi vida para siempre.

  • Tres veces por semana iba como voluntaria a un hospicio. Nunca imaginé que uno de aquellos turnos cambiaría mi vida para siempre.
  • A Carl lo conocí una tarde lluviosa.
  • Tenía unos cuarenta años, cáncer en fase cuatro y vivía solo en una pequeña casa llena de libros. Cuando entré por primera vez, me miró en silencio durante unos segundos y luego señaló un tablero.
  • —¿Sabes jugar al Scrabble?
  • Sonreí.
  • —Más o menos.
  • —Entonces siéntate. Necesito una rival.
  • Aquella partida duró casi dos horas.
  • Después empezamos a hablar.
  • Yo le llevaba comida, lo ayudaba con algunas cosas de la casa y, cuando se sentía con fuerzas, tomábamos té y jugábamos al Scrabble. Poco a poco, nuestras visitas dejaron de parecer parte de mi trabajo como voluntaria.
  • Se convirtieron en algo mucho más personal.
  • Carl era inteligente, irónico y tenía una manera especial de observar a las personas. Sin embargo, a medida que avanzaba su enfermedad, cada vez le costaba más hablar.
  • Un día intentó decirme algo y las palabras simplemente no salieron.
  • Vi la vergüenza en sus ojos.
  • No quería que se sintiera observado, así que empecé a contarle una historia completamente absurda sobre una compañera de trabajo que, según yo, se había quedado encerrada durante veinte minutos en un almacén.
  • La historia era tan ridícula que Carl terminó riéndose.
  • Y yo también.

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