La susana de ojos negros es una de esas flores que, una vez se adapta a un espacio, suele quedarse. Sus pétalos amarillos con centro oscuro son muy fáciles de reconocer y aportan color durante los meses más cálidos. Aunque algunas variedades se comportan como plantas perennes de vida corta, también se resiembran con facilidad, llenando poco a poco los espacios vacíos.
Es una planta muy útil en jardines donde hace calor o el riego no siempre es constante, ya que es bastante resistente. Se adapta a distintos tipos de suelo y no necesita muchos cuidados una vez establecida. Además, atrae polinizadores como abejas y mariposas.
A medida que se reproduce sola, van apareciendo nuevas plantas en bordes o espacios abiertos, creando un jardín más lleno sin necesidad de volver a plantar cada año.
