Remueva con una espátula para que queden bien impregnadas de la grasa. Repártalas por toda la superficie de la sartén.
Deje que se cocinen a fuego suave durante unos minutos. Las cebollas empezarán a soltar su agua, a ablandarse y a reducir ligeramente su volumen. Remueve con frecuencia para evitar que se peguen.
Una cocción a fuego lento es fundamental para conseguir unas cebollas tiernas y fundentes. Si el fuego está demasiado fuerte, se dorarán rápidamente sin darles tiempo a ablandarse. Mantén una temperatura moderada y ten paciencia.
Caramelizar las cebollas
Cuando las cebollas ya estén blandas, añade la cucharadita de azúcar o de miel.
Mezcla bien para repartir el endulzante por todas las tiras de cebolla. El azúcar o la miel favorecerán la caramelización y darán a las cebollas un aspecto brillante.
Continúa la cocción durante 10 a 15 minutos a fuego lento.
Remueve con frecuencia, especialmente hacia el final de la cocción. Las cebollas deben quedar tiernas, ligeramente doradas y brillantes. No deben quemarse ni resecarse.
Si los ingredientes empiezan a pegarse al fondo de la sartén, añade una cucharadita de caldo o de agua y despega suavemente los jugos caramelizados con una espátula. No obstante, evita añadir demasiado líquido en este punto, ya que las cebollas deben concentrar primero su sabor.
El tiempo de caramelización puede variar según la cantidad de agua que contengan las cebollas y la intensidad del fuego. Estarán listas cuando hayan perdido gran parte de su volumen y presenten un tono dorado.
Dorar las endibias
Cuando las cebollas estén bien caramelizadas, empújalas hacia los bordes de la sartén para dejar libre el centro.
Añade las endibias, colocando la parte cortada hacia abajo si están partidas por la mitad.
