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Mi mamá cruzó los brazos.
—Por cierto, tu padre me dijo que recibiste un bono. Necesitamos noventa mil pesos para apartar el salón. Entrégalos antes del lunes.
Cerré lentamente la maleta.
—Ese dinero es para mis muebles.
—¡Tu hermana se casa una sola vez!
—Entonces que ella y Arturo paguen su boda.
Daniela apareció llorando.
—¡Ya le dijimos a todo el mundo que viviremos en tu departamento! ¿Quieres que Arturo me deje por tu culpa?
Mi papá se acercó desde el pasillo.
—Hija, sé razonable. Aquí tienes un cuarto. No necesitas vivir sola en un departamento completo.
—Papá, tengo treinta y tres años. No necesito permiso para mudarme.
Entonces mi mamá se colocó frente a la puerta, impidiéndome pasar.
—De aquí no sales hasta que nos entregues las escrituras. Ese departamento tiene que ser de Daniela.
La miré fijamente.
Durante años había soportado comentarios, exigencias y humillaciones para mantener la paz familiar.
Pero aquella noche ya no tenía intención de seguir haciéndolo.
Abrí mi bolso y saqué una carpeta azul.
—Mamá, soy abogada. Y parece que olvidaste algo muy importante sobre esta casa.
Mi papá dejó de moverse.
—¿De qué estás hablando? —preguntó.
Saqué una copia certificada de una escritura.
—Cuando murió la abuela Rosa, dejó esta propiedad a nombre de tres personas: tú, papá y yo. Cada uno recibió una tercera parte.
Daniela dejó de llorar.
Mi mamá palideció.
—Eso fue hace muchos años…
—Pero nunca cambió. Soy dueña legal de una tercera parte de esta casa, y Daniela no aparece como propietaria.
Mi padre dio un paso hacia mí.
—Sofía, guarda eso. No vayas a hacer alguna tontería.
—Si siguen intentando quitarme mi departamento o impedirme salir, mañana mismo empezaré los trámites para vender mi parte de esta casa.
Mi mamá abrió la boca, pero no consiguió responder.
Entonces Daniela tomó su celular.
—¡Voy a llamar a Arturo! ¡Él sabrá qué hacer contigo!
Puso la llamada en altavoz.
Y cuando Arturo escuchó que yo podía vender una tercera parte de la casa familiar, hizo una pregunta que dejó helados a todos:
—Entonces, ¿Daniela tampoco tiene ninguna propiedad a su nombre?
PARTE 3
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