Retira las hojas exteriores de la coliflor, corta la base y separa la cabeza en ramilletes de tamaño uniforme. El uso de trozos de tamaño similar garantiza una cocción homogénea. Enjuaga los ramilletes bajo el agua fría y escúrrelos bien.
Para lograr una textura ideal, los ramilletes no deben ser ni demasiado grandes ni demasiado pequeños. Si son muy grandes, podrían quedar duros en el centro; si son demasiado pequeños, corren el riesgo de deshacerse durante la cocción. Un tamaño mediano permite obtener una coliflor tierna, pero que mantiene bien su estructura.
2. Cocer la coliflor
