Volví antes de lo previsto de mi viaje de trabajo y encontré a mi marido arrodillado, subiéndose el cierre del vestido a su secretaria en nuestra propia recámara. “Ya preparé el divorcio; ella no podrá hacer nada”, presumió. No grité ni los enfrenté. Me fui con el reloj que pensaba regalarle y tomé una decisión sobre la empresa que cambiaría todos sus planes.

  • Recordé vagamente su nombre.
  • —Tengo cáncer avanzado —continuó con voz débil—. Necesito contarte algo sobre Alejandro antes de que te cases.
  • Me explicó que cinco años atrás su esposo, Iván, había competido contra Horizonte Capital por un contrato internacional.
  • Según ella, Alejandro había contratado personas para fabricar fotografías comprometedoras, destruir la reputación de Iván y obligarlo a retirarse de la licitación.
  • —Mi esposo terminó quitándose la vida. Alejandro destruyó nuestra familia, Ana. No es el hombre que crees.
  • Aquella noche enfrenté a Alejandro.
  • —¿Es verdad que tu empresa provocó la ruina de Iván?
  • Su rostro se ensombreció.
  • —Nosotros denunciamos irregularidades en su propuesta. Eso tuvo consecuencias graves.
  • —¿También fabricaste pruebas para chantajearlo?
  • —No, Ana. Déjame explicarte lo que ocurrió.
  • Pero estaba demasiado alterada para escucharlo.
  • Recordaba perfectamente cómo Ricardo había ocultado sus mentiras detrás de explicaciones aparentemente razonables.
  • —No puedo casarme contigo mientras tenga dudas sobre algo tan grave.
  • Cancelé la boda y me llevé a Sofía unos días a casa de mis padres, en Querétaro.
  • Alejandro respetó mi decisión, aunque me pidió que revisáramos los hechos antes de llegar a una conclusión definitiva.
  • Dos semanas después, Miguel me llamó.
  • —Ana, encontramos algo que necesitas conocer.
  • Ximena había fallecido a causa de su enfermedad, pero antes de morir había dejado una declaración firmada y varios mensajes que permitieron reconstruir lo sucedido.
  • Su esposo había falsificado documentos para conseguir el contrato y ocultaba enormes deudas. Alejandro había reportado las irregularidades a los organizadores de la licitación, que descalificaron a Iván.
  • No existían pruebas de las supuestas fotografías fabricadas ni del chantaje.
  • Por el contrario, los documentos mostraban que Alejandro había ayudado económicamente a la familia de Iván después de su fallecimiento.
  • Lo peor vino después.
  • —Ricardo buscó a Ximena —explicó Miguel—. Le entregó dinero para que te contara aquella versión. Tenemos mensajes y comprobantes que respaldan su declaración.
  • Sentí que el aire me faltaba.
  • Mi exesposo había intentado destruir mi segunda oportunidad de ser feliz.
  • Esta vez no utilizando una infidelidad, sino aprovechándose de una mujer enferma y de mis heridas.
  • Llamé inmediatamente a Alejandro.
  • —Perdóname por no haberte escuchado —le dije llorando.
  • —Tenías derecho a preguntar, Ana. Y yo debí explicártelo todo desde el principio.
  • Nos encontramos aquella misma noche.
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