Pagué el taxi de una joven embarazada a💖 la que varios conductores habían rechazado por ser pobre. “Es para visitar a mi mamá, se lo devolveré”, me prometió llorando. Le dije que no hacía falta y regresé a casa con mi perro. Pero al día siguiente la encontré limpiando la tumba de la única mujer que había amado… y cuando me dijo su edad, recordé la última mentira de mi padre.

  • PARTE 1
  • —¡Déjelo que lo muerda! ¡Así aprende ese perro callejero a no meterse con los de raza! —gritó una mujer mientras su enorme gran danés enseñaba los colmillos frente a un perrito flaco y desgreñado.
  • Varias personas se reían. Otras simplemente observaban, esperando que ocurriera lo peor.
  • El perrito, aunque temblaba de miedo, seguía ladrando. Tenía una pata lastimada y el pelo lleno de polvo, pero se negaba a retroceder.
  • —¡Ya estuvo bueno! —intervino un hombre de cabello entrecano que acababa de salir del mercado—. Señora, controle a su perro antes de que lastime a alguien.
  • —¿Y usted quién es para darme órdenes? —respondió ella con desprecio.
  • —Alguien que todavía sabe distinguir entre un animal indefenso y una persona cruel.
  • El hombre se llamaba Andrés Mendoza, tenía cuarenta y ocho años y era uno de los cirujanos más respetados de una clínica privada.
  • Aquella tarde había salido agotado del hospital. Solo quería comprar algo para cenar y regresar a su departamento.
  • Sin embargo, terminó regresando con un compañero inesperado.
  • —Vente conmigo, chaparrito —le dijo al perrito, agachándose—. A lo mejor tú y yo nos hacemos compañía.
  • El animal lo siguió como si hubiera esperado aquellas palabras toda su vida.
  • Andrés le compró comida, un collar y una correa. Después lo llevó a una veterinaria, donde comprobaron que su herida no era grave.
  • Esa noche, mientras el perro dormía sobre una cobija limpia, Andrés sonrió por primera vez en mucho tiempo.
  • —Te voy a llamar Rufián, porque tienes carácter de sobra. Aunque entre nosotros serás Rufi.
  • Lo que nadie sabía era que aquel médico exitoso llevaba años viviendo en una soledad que ni el dinero ni su profesión podían aliviar.
  • Su matrimonio con Patricia había terminado después de diecisiete años, cuando descubrió que ella mantenía una relación con otro médico.
  • Nunca tuvieron hijos.
  • Sus padres también habían fallecido. Su madre, Alicia, años atrás; su padre, Arturo, apenas unos meses antes.
  • Y durante sus últimos días, Arturo le había confesado algo que todavía le quitaba el sueño.
  • —Hijo, perdóname por lo que hicimos con Elena. Tu madre y yo creímos estar protegiéndote, pero destruimos tu felicidad.
  • Elena Castillo.
  • El único amor verdadero que Andrés había conocido cuando era estudiante.
  • Habían planeado casarse, pero ella desapareció repentinamente veinticinco años atrás.
  • Después de aquella confesión, Andrés contrató a un investigador para encontrarla.
  • Una semana después de adoptar a Rufi, mientras caminaban cerca de una base de taxis, vio a una joven embarazada discutiendo con varios conductores.
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