“Ni siquiera puedes pagar un abogado”, se burló mi esposo mientras su amante sonreía en pleno tribunal. Después de 5 años dedicada a nuestro hijo, todos parecían verme como una ama de casa indefensa. No discutí; simplemente coloqué 3 carpetas sobre la mesa. El juez abrió una, miró al abogado de mi esposo y preguntó: “¿De verdad no sabe quién es ella?”. Entonces mi esposo palideció. Advertisements
Entregué los documentos previamente ofrecidos y las copias correspondientes para su revisión.
La jueza estudió los folios, los cuadros de movimientos y los registros mercantiles.
Mauricio intentó interrumpirme.
—Señoría, esta mujer no tiene preparación para interpretar una estructura financiera de esta naturaleza.
La jueza levantó la mano.
—Licenciado, permita que termine.
Después examinó nuevamente mi nombre.
—Mariana Torres…
Su expresión cambió.
Me observó atentamente.
—¿Usted es la misma Mariana Torres que participó en la elaboración de los criterios técnicos de análisis patrimonial utilizados en este tribunal?
—Sí, señora jueza.
Ricardo giró hacia mí.
Mauricio dejó de mover sus documentos.
La jueza miró al abogado.
—Licenciado Salcedo, antes de cuestionar la preparación de la señora, ¿se tomó la molestia de investigar sus antecedentes profesionales?
Él no respondió.
Entonces ella pronunció una frase que hizo desaparecer la sonrisa de mi esposo.
—Porque la metodología que acaba de descalificar fue desarrollada, en buena parte, por ella.
Parte 3
El silencio que siguió fue tan profundo que escuché el zumbido del aire acondicionado.
Mauricio miró nuevamente las carpetas.
—¿La señora es contadora? —preguntó.
—Soy especialista en auditoría forense —respondí—. Trabajé 8 años investigando ocultamiento de activos, operaciones entre empresas relacionadas y simulaciones financieras en conflictos patrimoniales.
La jueza intervino:
—Recuerdo sus participaciones como perito. Eso no significa que sus documentos queden automáticamente acreditados. Tendrán que cumplir los requisitos procesales, igual que cualquier otra prueba.