Mi cuñado me exigió las llaves de mi departamento después de anunciar: “¡Robaron a mamá y no puede seguir viviendo sola!”. Su plan era instalar a mi suegra en mi propiedad y quedarse con la casa de tres recámaras de ella. Mi esposo estaba preocupado, pero yo acepté reunir a toda la familia antes de decidir. Nadie esperaba que sacara una fotografía antigua donde aparecía el supuesto ladrón…
—También me hizo pedir un préstamo de cuarenta mil pesos. Me prometió que lo pagaría con las ganancias de su negocio.
—¿Y sabías lo que estaba planeando con mamá? —preguntó Miguel.
Ella negó desesperadamente.
—Sabía que tenía deudas. Sabía que quería mudarnos aquí. Pero jamás imaginé que hubiera contratado a alguien para engañarla.
Raúl intentó abrazarla.
Patricia retrocedió.
—No me toques.
Aquella reacción pareció asustarlo más que todas nuestras preguntas.
Quizá por primera vez comprendió que estaba perdiendo algo que no podía recuperar con otra mentira.
Su esposa.
Su familia.
Y la confianza de quienes siempre lo habían ayudado.
Pero todavía intentó manipularnos.
—Si me denuncian, van a destruir mi vida —dijo—. ¿Eso quieren? ¿Verme en la cárcel por unos pesos?
Teresa levantó lentamente la cabeza.
—¿Unos pesos?
Se puso de pie.
—Ese dinero era para mi vejez. Para no depender de mis hijos si algún día necesitaba cuidados. Lo junté vendiendo ropa, ahorrando parte de mi pensión y renunciando a cosas que quería comprarme.
Se acercó a Raúl.
—Pero lo que más me duele no es el dinero.
Él bajó la mirada.
—Me hiciste creer que podía volver a ser amada.
La voz se le quebró.
—Me arreglaba el cabello antes de verlo. Compré vestidos nuevos. Volví a escuchar música por las mañanas. Le conté cosas de mi esposo que nunca había compartido con nadie.
Raúl permaneció inmóvil.
—Y mientras yo pensaba que estaba recuperando mi felicidad, ustedes estaban planeando cómo quitarme mis ahorros.
Patricia comenzó a sollozar.
Teresa se volvió hacia su hija.
—Tú no conocías toda la verdad, pero sabías que Raúl necesitaba dinero. Aun así, permitiste que vinieran a presionar a Elena para que les entregara su departamento.