Mi💖😰😱 esposo me miró con desprecio y dijo: “Cómprate tus cosas sola. Ya estuvo bueno de vivir de mi dinero”. No respondí, aunque llevaba siete años ayudándolo a construir su empresa mientras renunciaba a mi carrera. Esa misma noche encontré el contrato que él había firmado por 980 mil pesos. Cuando recibió la carta de mi abogada, recordó de golpe que éramos una familia…
—Si se trata del préstamo, Elisa está atendiendo todo con tu abogado.
—No es por el préstamo.
Le pedí que pasara a mi oficina.
Adrián recorrió el lugar con la mirada.
Había mesas de corte, computadoras, muestras textiles y varias personas trabajando.
—Está creciendo tu negocio —comentó.
—Estamos consiguiendo clientes.
Se quedó callado.
Luego dijo:
—Valeria me dejó.
No respondí.
—Después de aquella cena empezamos a discutir. Me preguntó cuánto dinero tenía realmente, cuánto debía la empresa y qué propiedades estaban a mi nombre.
Bajó la mirada.
—Cuando supo que tenía problemas financieros, me dijo que no quería compartir su vida con alguien que no podía ofrecerle la estabilidad que esperaba.
Sentí una mezcla extraña de tristeza y decepción.
No por Valeria.
Sino porque Adrián seguía hablando como si la peor consecuencia de todo aquello hubiera sido perderla.