Adrián exigió retirar las publicaciones.
Pero el daño estaba hecho.
2 noches después, Sofía apareció frente al departamento de Elena.
—Quiero que te vayas de Ciudad de México.
Elena casi se rio.
—¿Perdón?
—Adrián jamás podrá empezar de nuevo conmigo mientras tú estés cerca.
—Entonces tu relación tiene un problema bastante serio.
Sofía perdió la expresión dulce que mostraba frente a las cámaras.
—Estás utilizando a la bebé.
—Tú regresaste pidiendo que un hombre casado abandonara a su esposa embarazada.
—Porque él nunca te amó.
Elena respiró despacio.
—Lo sé.
Sofía quedó desconcertada.
—¿Entonces por qué sigues aquí?
—Porque mi vida no tiene que desaparecer para que tú te sientas segura.
Sofía se acercó.
—Adrián se casó contigo porque su abuela estaba enferma. Quería verlo formar una familia. Tú eras tranquila, conveniente y jamás le exigirías demasiado.
Cada palabra dolía porque contenía parte de verdad.
Pero entonces Sofía agregó:
—Además, Adrián prometió que nunca tendría otro hijo después de perder al nuestro.
Elena se quedó inmóvil.
—¿Tuvieron un hijo?
—Yo estaba embarazada antes de irme. Lo perdí después de una pelea con él.
Por fin muchas piezas parecieron encajar.
Quizá Adrián no corría hacia Sofía por amor.
Quizá corría por culpa.
—¿Adrián te prometió divorciarse de mí?
Sofía apartó la mirada.
—Sabía que lo haría.
—No pregunté eso.
El silencio respondió por ella.
Sofía había vuelto convencida de que Adrián todavía le pertenecía.
Elena la observó con atención.
—¿Qué ocurrió realmente con ese embarazo?
La expresión de Sofía cambió.
—No te importa.
—Tú lo mencionaste.
—Solo entiende que él siempre se sentirá responsable de mí.
—Sentirse culpable no significa amar.
Sofía levantó la mano.
No alcanzó a tocarla.
Adrián apareció detrás y atrapó su muñeca.
—¿Qué estás haciendo?
Sofía palideció.
—Ella me provocó.
—Sal.
—Adrián…
—Ahora.
Sofía comenzó a llorar.
—¿Me vas a echar por ella? ¡Nuestro hijo se perdió por tu culpa!
Adrián se quedó completamente quieto.
—Nuestro hijo se perdió porque conduciste después de beber, aunque intenté quitarte las llaves.
El silencio fue brutal.
Sofía retrocedió.
—Prometiste no decirlo.
—Y tú prometiste buscar ayuda.
—¡Yo estaba destrozada!
—Y durante años me permitiste cargar con una culpa que no me correspondía.
Sofía tembló.
—Tú me amabas.
—Sí. Te amé.
Elena sintió un golpe en el pecho.
Pero Adrián continuó.
—La mujer que amé ya no existe.
Sofía señaló a Elena.
—¿Y a ella sí la amas?
Adrián guardó silencio.
Sofía soltó una carcajada amarga.
—Ni siquiera puedes decirlo.
Salió dando un portazo.
Elena fue hacia la ventana.
—¿Por qué te divorciaste de mí?
Adrián tardó varios segundos.
—Porque Sofía regresó con información sobre mi madre.
Elena giró.
—¿Qué información?
—Una grabación de la noche en que mi madre perdió la vida. Según Sofía, mi padre no estaba solo.
