La química de la circulación
Sin embargo, si bien las vitaminas que aporta la remolacha pueden marcar la diferencia para nuestra salud, lo que la hace particularmente transformadora es el hecho de que es una fuente esencial de nitratos dietéticos.
Aquí es donde entra en juego la verdadera ciencia detrás de la remolacha.
¿Qué sucede cuando comemos remolacha? Activamos un proceso natural mediante el cual los nitratos de la remolacha se convierten en nitritos por acción de las bacterias presentes en nuestra boca y estómago.
Estos son luego utilizados por nuestro cuerpo para producir óxido nítrico, un agente de señalización esencial para el sistema cardiovascular humano.
Una de las funciones del óxido nítrico es actuar como vasodilatador.
En términos más sencillos, esto significa que le indica a los músculos que rodean nuestros vasos sanguíneos que se relajen y se dilaten.
No se trata solo de un concepto, ya que algunas de las investigaciones más destacadas publicadas en revistas científicas, como las de los Institutos Nacionales de la Salud , han demostrado que un vaso de jugo de remolacha puede reducir la presión arterial sistólica en tan solo una o dos horas.
Dado que la hipertensión es un problema en nuestra sociedad, la remolacha se presenta como una solución natural y práctica para este problema de salud, ya que funciona en perfecta sintonía con el organismo humano.
Una mejor circulación sanguínea beneficia a más que solo el corazón, puesto que cualquier parte del cuerpo que dependa de oxígeno y nutrientes también se vería favorecida.

Control de la inflamación y recuperación
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