Cómo afecta a tu cuerpo el consumo regular de remolacha

Pero si queremos explorar las razones de esta repentina adoración por la remolacha tanto por parte de expertos en nutrición como de atletas de élite, tenemos que quitar su dura piel cubierta de tierra.

Las remolachas son como laboratorios de química natural.

Mientras que la mayoría de las verduras tienen una característica que las distingue, como la vitamina C en las naranjas o el potasio en los plátanos, las remolachas contienen una combinación de micronutrientes que trabajan juntos para influir en diferentes funciones fisiológicas.

Uno de estos micronutrientes es el folato, o vitamina B9, un componente esencial para la reparación del ADN y la producción de glóbulos rojos.

La remolacha también contiene abundante manganeso, un elemento necesario para la actividad metabólica y la salud ósea, y es una de las pocas fuentes vegetales naturales de betalaínas.

Si bien las betalaínas le dan a la remolacha su característico color rojo brillante, en el organismo estos compuestos actúan como potentes antioxidantes y antiinflamatorios.

En lugar de permanecer inactivas, actúan como agentes activos que ayudan a contrarrestar el estrés oxidativo y a neutralizar los radicales libres relacionados con enfermedades crónicas.

La química de la circulación

 

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