¿Es nuestro hogar simplemente un espacio físico con paredes y techo? Según la Cábala judía, una rama de la tradición judía que aborda la esencia de Dios, no.
Esta mística judía considera que nuestro hogar es un santuario sagrado y personal donde nuestra mente finalmente descansa y nuestro espíritu se recarga. Además, nuestro hogar es como una esponja emocional, capaz de absorber la energía de quienes lo habitan y de quienes lo visitan, ya sea con frecuencia o solo ocasionalmente.
Este santuario se ve constantemente influenciado por los pensamientos, palabras y acciones que allí se desarrollan.
Por eso, las energías que cruzan nuestro umbral son más importantes de lo que muchos queremos admitir, según la Cábala judía.
Estas energías tienen la capacidad de alterar la armonía de nuestro hogar y nuestra familia, convirtiéndolo en un lugar pacífico o estresante.
Cuando decidimos proteger nuestro hogar, eso no significa que nos aislemos, sino que somos conscientes de lo que contribuye a nuestro bienestar y elegimos crear un ambiente de paz.
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