La moda nunca ha sido simplemente cuestión de vestirse por la mañana.
Incluso antes de que empecemos a hablar y pronunciemos el primer "hola", nuestra elección de ropa ya está haciendo el trabajo por nosotros.
Nuestras prendas reflejan todo lo que somos, o todo lo que sentimos en ese momento.
Esta asombrosa capacidad de reflejar nuestro estado de ánimo, nuestro nivel de confianza, nuestras peculiaridades y nuestro lugar en el mundo nos dice más sobre la moda que cualquier otra característica.
Y la mayoría de las veces, ni siquiera nos damos cuenta.
Piénsalo un momento: ¿qué te lleva a elegir ese suéter en particular cuando estás bajo presión? ¿Qué tiene un vestido que te hace sentir capaz de dominar una sala de juntas, mientras que otro, que cuesta lo mismo, te hace sentir como si fueras otra persona? La respuesta suele ir mucho más allá de las simples preferencias estéticas. Se trata de tu propia identidad.
Así es como el estilo hace su magia. Es algo muy personal, pero a la vez, probablemente la forma más pública que tenemos de expresarnos.
Nunca tienes que justificarte verbalmente porque tu forma de vestir lo dice todo.
Ahora, aquí tienes un pequeño ejercicio que podríamos probar: nada complicado, simplemente un autoanálisis que a menudo revela verdades sorprendentes sobre nosotros.
Imagina seis vestidos negros alineados frente a ti.
No te preocupes por las "reglas" de la moda ni por las tendencias en redes sociales.
Déjate guiar por tu instinto más puro. ¿Cuál eliges? ¿Con cuál te imaginas viviendo tu vida? Tu respuesta podría revelar mucho más sobre tu mundo interior de lo que crees.
Vestido 1 – El Soñador Romántico
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