Cuando decidimos proteger nuestro hogar, eso no significa que nos aislemos, sino que somos conscientes de lo que contribuye a nuestro bienestar y elegimos crear un ambiente de paz.
La tradición cabalística habla de la idea de que todo en la vida, desde las palabras que decimos hasta nuestras intenciones y estados de ánimo, posee una energía muy específica.
Esto significa que cada persona que entra por tu puerta trae consigo un «regalo invisible».
Esta energía puede ser perfecta y maravillosa, creando un ambiente cálido y acogedor en tu hogar.
También puede ser una energía que se sienta mucho después de que tu visitante se haya ido, dejándote una sensación de incomodidad e inquietud.
Sin embargo, esto no tiene que ver con malas intenciones, ya que algunas personas son realmente amables y maravillosas, y tienen las mejores intenciones, pero su presencia simplemente no «encaja» con el ambiente que te esfuerzas por crear en casa.

