Cúbrela con una segunda rodaja de calabacín de tamaño similar para formar un pequeño sándwich.
Presiona muy ligeramente para que el conjunto se mantenga unido, sin aplastar el calabacín ni hacer que el queso se salga.
Repite la operación hasta terminar con todas las rodajas y el queso.
Si las rodajas son de tamaños diferentes, intenta emparejar las más grandes entre sí y las más pequeñas entre sí. Así, los sándwiches quedarán más uniformes y serán más fáciles de rebozar.
4. Preparar los tres platos para el rebozado
Prepara tres platos hondos o tres recipientes poco profundos. Primer plato: la harina
Vierte los 100 g de harina en el primer plato.
Añade una pizca de sal y un poco de pimienta negra. Mezcla ligeramente.
Segundo plato: los huevos
Casca los 2 huevos en el segundo plato.
Bátelos con un tenedor hasta que las yemas y las claras estén completamente mezcladas.
Puedes añadir una pizca de sal y pimienta a los huevos.
Tercer plato: el pan rallado condimentado
Vierte los 150 g de pan rallado en el tercer plato.
Añade:
pimentón;
ajo en polvo;
una pizca de sal;
un poco de pimienta negra.
Mezcla bien para que las especias queden distribuidas de forma uniforme.
Para un rebozado aún más crujiente, utiliza pan rallado japonés (panko). También puedes mezclar pan rallado clásico con panko.
5. Rebozar los calabacines
Toma con cuidado un «sándwich» de calabacín.
