Parte 3: Una promesa cumplida
Mi madre miró el teléfono con asombro.
Liliana enciende la grabación.
La voz de Eduardo llenó suavemente la habitación.
"Si están escuchando este mensaje, significa que ya no estoy entre ustedes."
Mamá, solo te pido una cosa: nunca uses mi ausencia para interrogar a Liliana.
Ella nunca fue una carga.
Ella era la persona que hacía mi vida más feliz cada día.
Papá, haz lo correcto.
Alicia, protégela y asegúrate de que se respeten mis últimas voluntades.
Durante varios segundos nadie habló.
Unos días después, el abogado elegido por Eduardo confirmó oficialmente que todos los documentos cumplían a la perfección con los requisitos legales.
El testamento, las pólizas de seguro y las disposiciones relativas a la casa eran válidas.
Se respetarán los deseos de Eduardo.
Con el tiempo, mi padre empezó a visitar a Liliana con regularidad.
Un día, simplemente le dijo:
"Lamento no haberte defendido antes."
