ntht/ Mi suegra humilló a mi hijo delante de toda la familia al regalarle un calendario publicitario mientras a su otra nieta le entregaba unos aretes de oro. Yo me quedé helada y mi esposo decidió echarla de casa en plena celebración. Todos lo acusaron de ser un hijo cruel…

PARTE 4

A Mateo le llevó una bolsa con ropa usada de un primo lejano.

Laura había intentado no darle importancia.

“Lo útil también es un regalo”, se dijo.

Ahora se arrepentía.

—Nada —respondió Teresa rápidamente.

Mateo habló:

—La abuela me dio los pantalones del primo Emiliano.

Javier miró a Laura.

—¿Tú sabías?

Ella asintió despacio.

—No quería provocar otra pelea.

Javier se pasó una mano por el rostro.

—Dios mío.

Laura sintió culpa.

—Perdón.

—No. Yo soy quien tiene que pedir perdón.

Se acercó a su hijo y se agachó frente a él.

—Mateo, escucha. Lo que hizo tu abuela no tiene nada que ver con lo que tú vales. Nada.

El niño asintió.

—¿Sí?

—Sí.

—Entonces no te enojes.

Esa frase terminó de romper a Javier.

Su hijo estaba intentando consolarlo a él.

Lo abrazó con fuerza.

—Ve con mamá un momento, ¿sí?

Laura llevó a Mateo hacia la cocina.

Cuando regresó, la discusión había cambiado.

Patricia estaba reclamándole a su madre.

—¿También hiciste eso en Navidad?

—No compares una tableta con ropa. Él necesitaba pantalones.

—¡Los niños se dan cuenta, mamá!

—Ahora todos son psicólogos.

—¡Renata también se dio cuenta!

Todos miraron a la niña, que permanecía sentada junto a su padre.

Patricia se acercó.

—Mi amor, ¿tú sabías?

Renata bajó la mirada.

—Sí.

—¿Y nunca dijiste nada?

—Me daba pena.

Patricia se llevó una mano a la boca.

Renata continuó:

—Cuando la abuela me dio los aretes, Mateo estaba feliz porque pensó que después iba él.

La niña miró hacia la cocina.

—Cuando vio el calendario, se puso triste.

Teresa se molestó.

—¡Ya basta! No voy a permitir que una niña de 10 años me juzgue.

Patricia se interpuso.

—No le hables así.

Teresa la miró incrédula.

—¿Tú también?

—Sí, mamá. Yo también.

Aquello fue quizá lo único que Teresa no había previsto.

Estaba acostumbrada a que Javier cediera.

Y estaba acostumbrada a que Patricia la apoyara.

Pero esta vez hasta su hija favorita parecía avergonzada.

Teresa tomó su bolso.

—Perfecto. Entonces me voy.

—Sí —respondió Javier.

La mujer se detuvo.

Quizá esperaba que él retrocediera.

No ocurrió.

—¿De verdad vas a correrme el día de mi cumpleaños?

—Te estoy pidiendo que te vayas después de humillar a mi hijo en su propia casa.

—¡Yo soy tu madre!

—Y él es mi hijo.

La frase fue sencilla.

Pero Laura supo que representaba 30 años de silencio.

Javier abrió la puerta.

—Cinco minutos, mamá.

Teresa se llevó una mano al pecho.

—Me siento mal.

Patricia se acercó.

—¿Te duele?

—Claro que me duele. Mi propio hijo me está echando.

—Si necesitas médico, llamamos a una ambulancia —dijo Javier.

Teresa lo miró furiosa.

—Qué frío te has vuelto.

—No. Apenas estoy aprendiendo a poner límites.

Patricia recogió sus cosas.

—Nos vamos.

—¿Tú también vas a abandonarme?

Patricia cerró los ojos.

—Mamá, hoy no puedo defenderte.

Teresa salió de la casa murmurando que nadie la respetaba, que había sacrificado su vida por sus hijos y que algún día Javier se arrepentiría.

Cuando el automóvil desapareció por la calle, el silencio quedó flotando en la casa.

Javier cerró la puerta.

Después se sentó.

Y se cubrió el rostro con ambas manos.

Laura se acercó.

—¿Estás bien?

Él negó con la cabeza.

—Pensé que no iba a poder hacerlo.

Laura le acarició la espalda.

—Lo hiciste.

—Debí hacerlo hace años.

—Lo hiciste cuando más importaba.

Mateo apareció otra vez.

—¿Ya se fueron?

Javier levantó la cabeza.

—Sí.

El niño se acercó.

Su padre lo abrazó.

—Perdóname, hijo.

—¿Por qué?

—Porque debí protegerte antes.

Mateo se quedó pensando.

—El tigre sí estaba padre.

Javier soltó una carcajada nerviosa.

Laura empezó a reír también.

—La publicidad estaba fea —añadió Mateo.

—Muy fea —aceptó Javier.

Después de unos segundos, Javier preguntó:

—¿Te acuerdas de la bicicleta que vimos la semana pasada?