Parte 1
Tenía 7 años cuando mi mamá metió toda mi ropa en una funda de almohada y me dejó en el rancho de mi abuelo mientras ella, mi papá y mi hermana menor se iban de vacaciones a Cancún.
Recuerdo que mi hermana Sofía llevaba un sombrero nuevo y una mochila rosa con ruedas.
Yo llevaba una funda de almohada con dibujos de carritos.
—¿Y mi maleta? —pregunté.
Mi mamá, Patricia, ni siquiera me miró.
—Tú no necesitas maleta, Daniel.
Vas a quedarte con tu abuelo unas semanas.
—¿Y después vamos todos a Cancún?
Mi papá soltó una carcajada mientras acomodaba las maletas en la camioneta.
—No, campeón.
Esta vez te toca conocer la vida del campo.
