PARTE 2
Durante las siguientes tres semanas, Chloe planeó con entusiasmo su mudanza a una casa que nunca había tenido en propiedad.
Verlo fue casi fascinante.
Cada día traía consigo una nueva actualización en las redes sociales:
¡De compras para la decoración del nuevo hogar!
¡Por fin los niños tendrán sus propias habitaciones!
“Nuevos comienzos.”
En una publicación, posó frente a la puerta principal de mi edificio, señalando hacia arriba debajo del pie de foto:
“Pronto estaremos en casa, dulce hogar.”
Mamá comentó:
“Te lo mereces, cariño.”
Me gustó la publicación.
Esa tarde, Chloe me llamó.
“¿Viste mis fotos?”
"Hice."
“¿No es precioso el edificio?”
“Realmente lo es.”
Siguió una larga pausa.
Ella estaba esperando a que yo dijera algo.
Esperando a que mencione el apartamento.
Tal vez:
“Chloe, mamá mencionó que podrías quedarte en mi casa.
¿Podemos hablar?
No dije nada.
Finalmente, añadió: "Los niños están encantados".
“Me alegra mucho oír eso.”
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