«embarazo de alto riesgo».
«control estricto».
«posibles complicaciones».
Yo salí de la clínica llorando y sonriendo al mismo tiempo.
Había comprado una pequeña caja.
Dentro guardé tres pares diminutos de calcetines y el ultrasonido.
Quería entregárselo a Santiago durante nuestra cena de aniversario.
Pero él vio primero una notificación de la clínica en mi teléfono.
—¿Por qué te escribe obstetricia?
Sonreí nerviosa
—Porque quería enseñarte algo.
Saqué el sobre
Santiago me arrebató la hoja.
Ni siquiera la abrió completamente.
—¿Estás embarazada?
—Sí
Su rostro cambió
—No puede ser mío.
Pensé que había escuchado mal.
—¿Qué?
Meses antes Santiago se había realizado estudios de fertilidad.
Su recuento espermático había salido muy bajo después de una infección.
El médico había dicho que concebir naturalmente podía ser difícil.
Santiago insistió otra cosa.
Imposible
—No voy a criar al hijo de otro hombre.
—Son…
Ni siquiera me dejó terminar.
