Mi💖😰😱 esposo me miró con desprecio y dijo: “Cómprate tus cosas sola. Ya estuvo bueno de vivir de mi dinero”. No respondí, aunque llevaba siete años ayudándolo a construir su empresa mientras renunciaba a mi carrera. Esa misma noche encontré el contrato que él había firmado por 980 mil pesos. Cuando recibió la carta de mi abogada, recordó de golpe que éramos una familia…
Era descubrir que, después de siete años de matrimonio, todavía pensaba que yo era lo suficientemente ingenua para aceptar semejante propuesta.
—¿Y tú consideras que eso es justo? —pregunté.
—Es bastante generoso, considerando que nunca trabajaste formalmente durante nuestro matrimonio.
Sentí un nudo en la garganta.
Durante años había revisado sus cuentas, acompañado reuniones con proveedores y sacrificado oportunidades profesionales para que Adrián pudiera dedicarse por completo a su empresa.
Sin embargo, ahora todo aquel esfuerzo parecía haberse borrado de su memoria.
Valeria intervino con una sonrisa condescendiente.
—Mariana, tienes que ser realista. Adrián construyó un patrimonio trabajando muchísimo. No puedes pretender quedarte con una parte solo porque estuvieron casados.
La miré directamente.
—Tienes razón en algo, Valeria. Nadie debería apropiarse del trabajo de otra persona.
Abrí mi bolso y saqué una carpeta preparada por Elisa.
Adrián se puso rígido.
—¿Qué traes ahí?
—La verdad que llevas años evitando reconocer.
Coloqué sobre la mesa una copia de la escritura de nuestro departamento.
—Primero, esta propiedad está exclusivamente a mi nombre. La compré con el dinero que recibí al vender la casa que heredé de mi abuela. Además, nos casamos bajo el régimen de separación de bienes.
Valeria tomó el documento y comenzó a leer.
—Espera —murmuró—. Adrián me dijo que había comprado ese departamento cuando recibió su primer contrato millonario.
—Te mintió.
Adrián intentó quitarle el documento.
—Valeria, eso no tiene importancia.
—¿Cómo que no tiene importancia? Me dijiste que ella vivía en tu casa sin aportar absolutamente nada.
Saqué entonces el contrato del préstamo mercantil.
—Segundo, los 980 mil pesos que permitieron arrancar la empresa salieron de mis ahorros. Aquí está el contrato firmado por Adrián como representante de la sociedad y los comprobantes de las transferencias.