Mi💖😰😱 esposo me miró con desprecio y dijo: “Cómprate tus cosas sola. Ya estuvo bueno de vivir de mi dinero”. No respondí, aunque llevaba siete años ayudándolo a construir su empresa mientras renunciaba a mi carrera. Esa misma noche encontré el contrato que él había firmado por 980 mil pesos. Cuando recibió la carta de mi abogada, recordó de golpe que éramos una familia…
—Cuando necesitabas mi dinero, éramos una familia. Cuando necesito respeto, soy una carga. ¿No te parece curioso?
—¡Vas a destruir mi negocio!
—Entonces presenta una propuesta de pago razonable a mi abogada.
Colgó después de amenazarme con hacerme pagar las consecuencias.
Dos días más tarde apareció en mi estudio exigiendo que retirara la reclamación.
Al ver a mis colaboradoras trabajando, se burló de las máquinas, de las telas y de mis diseños.
Pero cuando le expliqué que no renunciaría a mis derechos, cambió de actitud.
—Está bien —dijo finalmente—. Mañana cenamos y hablamos tranquilamente de nuestro futuro.
Acepté, aunque algo en su voz me hizo desconfiar.
Al día siguiente llegué al restaurante a las siete en punto.
Adrián estaba sentado en una mesa reservada.
Pero no estaba solo.
A su lado estaba Valeria, vestida elegantemente, con una sonrisa de triunfo.
—Qué bueno que llegaste, Mariana —dijo ella—. Adrián me aseguró que esta noche arreglaríamos lo de su divorcio.
Miré la carpeta colocada frente a mi esposo.
Entonces Valeria añadió:
—También me dijo que ya aceptaste dejarle el departamento y renunciar al dinero de la empresa.
Adrián deslizó la carpeta hacia mí y señaló el espacio donde esperaba mi firma.
PARTE 3
Miré los documentos que Adrián había colocado frente a mí.
Luego levanté la vista hacia Valeria.
—¿De verdad crees que vine hasta aquí para regalarles mi patrimonio?
La sonrisa de aquella mujer desapareció.
Adrián se acomodó en su silla, visiblemente incómodo.
—Mariana, no empieces con dramas. Queremos solucionar esto de manera civilizada.
—Entonces explícame qué significa esta carpeta.
—Son los términos de nuestra separación. Yo conservaré el departamento y tú retirarás la reclamación contra la empresa. A cambio, pagaré durante tres meses la renta de tu estudio para que puedas establecerte.
Lo observé sin poder creer lo que acababa de escuchar.
Aquel hombre me estaba ofreciendo pagar tres meses de renta con la intención de quedarse con un departamento de más de dos millones de pesos y librarse de una deuda de casi un millón.