La hija de 4 años de mi empleada entró a mi despacho con un traje negro y anunció: “Soy tu nueva guardaespaldas.” Horas después, mi reloj de bodas apareció dentro del mandil de su madre y mi jefe de seguridad dijo que ella lo había robado. La niña señaló su anillo de león: “Él lo puso ahí. Yo lo vi.” Aun así despedí a su madre… hasta que la pequeña volvió corriendo, llorando, con un dibujo en la mano: “No te tomes el té.”

  • Parte 1
  • —Soy tu nueva guardaespaldas.
  • Bajé lentamente el periódico.
  • Frente a la puerta de mi estudio estaba Lili Delgado, de 4 años, con un traje negro que le quedaba enorme, un moño rojo torcido entre los rizos y un audífono de plástico enganchado a la oreja.
  • Detrás de mí había 4 hombres armados.
  • Ninguno sabía qué hacer.
  • —¿Tú? —pregunté.
  • —Sí.
  • —¿Mi guardaespaldas?
  • —Sí.
  • Miré a mis hombres.
  • —¿Entonces los despido?
  • Lili los estudió con absoluta seriedad.
  • —Pueden ayudar.
  • Me eché a reír.
  • En aquella casa de Las Lomas nadie me había escuchado reír así desde hacía 6 años, desde que Isabel, mi esposa, murió de cáncer.
  • Yo era Vicente Moretti.
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