
La clave para controlar las energías e influencias de quienes visitan tu hogar no reside en aislarte ni en ser frío con ellos.
Lo que debes comprender es que tu casa es tu refugio, el lugar al que acudes después de un día largo y agotador, y debe ser lo más agradable posible. Lamentablemente, cuando tu hogar se ve saturado de vibraciones negativas o conflictivas, empieza a afectar tu capacidad para descansar de verdad.
Así que, cuando te sientas molesto sin motivo aparente al entrar en tu casa, intenta prestar atención a cómo las diferentes personas afectan a tu espacio y recuerda que la tranquilidad de tu hogar es algo por lo que vale la pena luchar.
Y sí, no hace falta aislarse ni armar un escándalo para proteger la energía de tu hogar.
Creo que la mejor manera de abordar este problema es establecer límites.
Esto podría significar acortar las visitas o redirigir sutilmente la conversación hacia algo más positivo cuando se ponga demasiado tensa.
Puedes compartir algo bueno que te haya pasado o algo por lo que estés agradecido, y esto puede ayudar a que la conversación sea más alentadora y menos agotadora.
Eres una especie de "editor" de la conversación en tu espacio, y al intentar mantenerla orientada a las soluciones y no a los problemas, puedes evitar que la energía de tu hogar se vuelva demasiado pesada y agotadora.
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