Apenas 1 hora después del funeral de mi esposa, mi hijo de 7 Anos😰💖 me apretó la mano y susurró: “Papá, mamá me está llamando desde ahí abajo”. Mi cuñado insistió en que era el dolor hablando. No discutí; saqué el teléfono y pedí que revisaran el ataúd. Minutos después, los paramédicos empezaron a correr… y mi cuñado hizo algo que nadie esperaba.

Dentro había una memoria USB y una hoja doblada.

Gabriel leyó las primeras palabras y sintió que el corazón se le detenía.

«Rodrigo descubrió que estoy reuniendo pruebas.

Hoy me amenazó.

Si desaparezco o dicen que morí de repente, no fue un accidente».

La comandante Robles pidió conservar el sobre como evidencia.

Después autorizó que Gabriel leyera el resto de la carta en presencia de su abogado.

Una frase lo dejó completamente paralizado.

«Lo más peligroso no es lo que Rodrigo hizo en la clínica.

Es que alguien del hospital está ayudándolo».

En ese instante, desde terapia intensiva, una enfermera salió corriendo al pasillo.

—¡Doctor! ¡La paciente Mendoza está reaccionando!

Pero cuando Gabriel se acercó a la habitación, descubrió que un hombre con bata médica estaba saliendo apresuradamente por otra puerta.

Llevaba una jeringa vacía en la mano.

Parte 3

Gabriel reconoció inmediatamente al hombre.

Era el doctor Esteban Luján, el médico privado que había acudido a su casa la madrugada en que Valeria supuestamente murió.

Rodrigo lo había llamado después de que los primeros paramédicos abandonaran el domicilio.

—¡Ese hombre estuvo en mi casa! —gritó Gabriel.

La comandante Robles, que seguía en el hospital, pidió apoyo a seguridad.

Esteban intentó cruzar el pasillo, pero 2 guardias le cerraron el paso.

—Necesitamos que permanezca aquí —ordenó uno de ellos.

—Soy médico.

Tengo pacientes que atender.

—Entonces no tendrá inconveniente en explicar por qué ingresó a terapia intensiva sin estar asignado a esta paciente.

Esteban dejó de caminar.

La enfermera que había salido de la habitación explicó que encontró al médico junto a la bomba de infusión de Valeria.

Cuando le pidió identificarse, él desconectó una jeringa de una vía secundaria e intentó marcharse.

El personal clínico revisó inmediatamente las conexiones y las medicaciones administradas.

La jeringa fue asegurada para su análisis.

Gabriel quiso lanzarse sobre Esteban, pero la comandante lo detuvo.

—Señor Mendoza, necesitamos pruebas, no otro problema.

Aquella noche, Valeria fue estabilizada nuevamente.

Seguía demasiado débil para hablar.

Gabriel permaneció frente al cristal de terapia intensiva, observando el movimiento de su pecho.

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