Se refiere a la incapacidad de las personas para percibir algo fuera de lo común debido a que su atención está concentrada en otra parte.
Algunas características muy evidentes pueden pasar desapercibidas si el cerebro da por sentado lo que debería percibir.
La mejor ilustración de este fenómeno se observa en experimentos psicológicos en los que las personas se concentran tanto en una actividad que no se dan cuenta de nada más que ocurra a su alrededor.
En un estudio muy conocido, quienes observaban a un grupo pasarse una pelota de baloncesto a menudo no notaban a una persona disfrazada de gorila cruzando la pantalla. Su atención estaba dirigida a otra parte, por lo que ese detalle inesperado se volvía prácticamente invisible.

De hecho, los rompecabezas visuales, como el del reloj, funcionan de la misma manera que las ilusiones ópticas.
Obligan a las personas a ir más allá de su forma natural de pensar y a prestar atención a lo que observan.
Además, aunque el rompecabezas pueda parecer muy fácil al principio, nos enseña mucho sobre la percepción humana.
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