—Viviste aquí porque eras mi esposo. Dejaste de serlo cuando intentaste cambiar mi techo por la deuda de tu madre.
Ofelia llegó 40 minutos después.
—No puedes correr a mi hijo. La mitad de todo le pertenece.
Esteban le entregó el convenio notarial. Mientras leía, la seguridad de Ofelia desapareció.
—Aunque el departamento sea tuyo, debes pagar. La deuda se adquirió durante el matrimonio.
—Mariana no firmó ni recibió beneficio —respondió Esteban—. Además, tenemos pruebas del engaño.
Ofelia palideció.
—Esto es asunto de familia.
—Desde que usaron su nombre para captar dinero, dejó de serlo.
La mujer insultó a Mariana y la llamó mala esposa.
—Durante 5 años pagué comida, viajes, medicinas y reparaciones. Gasté más de 1,700,000 pesos mientras ustedes escondían ingresos y preparaban una deuda para mí. No confunda bondad con servidumbre.
Antes de salir, Ofelia lanzó una última amenaza:
—Te vas a quedar sola.
—Prefiero estar sola que acompañada por gente que solo ama lo que puede quitarme.
El divorcio avanzó rápido porque no había hijos y los bienes de Mariana estaban documentados desde antes del matrimonio.
Bruno retiró su reclamación sobre el departamento cuando su abogado revisó el convenio. También aceptó responder por las obligaciones firmadas con su madre.
Mariana no recuperó todo lo gastado. La ley podía proteger sus bienes, pero no devolverle 5 años de confianza.
Meses después, el divorcio quedó firme.
Ofelia vendió su casa y un terreno heredado para cubrir parte de la deuda. Terminó rentando un cuarto y vendiendo comida los fines de semana.
La mujer que reservó 15 mesas de lujo acabó contando monedas para pagar el gas.
Bruno perdió su empleo y comenzó a vender autos usados. Casi todo lo que ganaba se iba en intereses.
Su relación con Ofelia también se rompió. Él la culpaba por los terrenos y ella por no haber conseguido la firma de Mariana.
6 meses después, Mariana volvió al mismo hotel por una cena de trabajo.
El gerente la reconoció.
—Aquella noche fue muy valiente.
Mariana sonrió.
—No fui valiente. Solo llegué al límite.
Con el dinero que no entregó en la fiesta, pagó la rehabilitación de su madre.
