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Teresa miró nuevamente el papel arrugado.
—Y antes de inventar otra excusa, quiero que sepas que encontré la lista de habitaciones.
Entonces Daniel dijo algo que la dejó helada.
—Mamá, Patricia me aseguró que tú habías firmado un documento donde renunciabas al viaje.
Teresa se incorporó lentamente.
—¿Qué documento, Daniel?
—El que entregó esta mañana en recepción.
Tiene tu firma.
Pero Teresa jamás había firmado nada.
Parte 2: Teresa sintió que la cancelación de las vacaciones acababa de convertirse en algo mucho más serio.
—Daniel, mándame una fotografía de ese documento.
—Mamá, primero necesitamos resolver dónde vamos a dormir.
—Mándamelo ahora.
Cinco minutos después recibió una imagen.
Era una supuesta autorización donde Teresa declaraba que, por motivos de salud, cedía el uso exclusivo de la reservación a Daniel y Patricia.
Debajo aparecía una firma que se parecía a la suya.
Pero había un detalle imposible de ignorar.
El documento estaba fechado el 20 de diciembre, cuando Teresa había pasado toda la tarde en el hospital acompañando a su hermana a una consulta.
Además, su segundo apellido estaba mal escrito.
—Esa firma es falsa —dijo cuando Daniel volvió a llamar.
—Patricia asegura que tú se lo pediste.
—Entonces pregúntale por qué mi apellido está equivocado.
Escuchó murmullos y una discusión.
Después Patricia tomó el teléfono.
—¡Ya basta, Teresa!
Está arruinando la Navidad por puro orgullo.
—¿Tú hiciste ese documento?
—Era solamente un trámite.
El hotel necesitaba saber quién ocuparía las habitaciones.
—Usaste mi nombre sin permiso.
—¡Porque usted nunca habría aceptado quedarse en casa!
Teresa cerró los ojos.
Aquella frase confirmó que todo había sido planeado.
—No vuelvas a firmar nada por mí, Patricia.
Voy a guardar esta conversación y consultar con un abogado.
Esa noche ayudó a Daniel a localizar 2 habitaciones sencillas para los niños y sus padres.
Daniel las pagó con su tarjeta.
Los adultos restantes buscaron hospedaje por su cuenta.
Teresa no permitió que sus nietos pagaran las consecuencias de una decisión que ellos no habían tomado.
El grupo regresó a Querétaro el 27 de diciembre.
Patricia entró a la casa furiosa.
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