Mi hermana y yo dimos a luz el mismo día, en el mismo hospital y a solo 2 habitaciones de distancia. Mis padres pasaron 9 horas celebrando al bebé de mi hermana sin visitar ni una sola vez a mi hija. Cuando llamé, mi padre solo dijo: “Estamos agotados”. Colgué en silencio. Pero minutos después, una enfermera entró con una carpeta y me preguntó quién había autorizado que otra persona pudiera llevarse a mi hija del hospital.
—Precisamente por eso te lo digo de frente. Esa casa ya no está dentro de sus posibilidades.
Elena se quedó mirándola.
—Tu padre jamás venderá.
—Entonces esa es una decisión de papá. No una deuda mía.
2 semanas después apareció el anuncio de venta.
Valeria reconoció inmediatamente la fachada.
Sintió tristeza.
Allí había aprendido a andar en bicicleta.
Allí había celebrado cumpleaños.
Allí había dormido la noche antes de entrar a la universidad.
Pero no llamó al banco.
No hizo otra transferencia.
Sus padres vendieron la propiedad antes de que el proceso avanzara más y se mudaron a un departamento mucho más pequeño.
La historia pudo haber terminado allí.
No fue así.
Cerca de las 2:00 de una madrugada de marzo, Sofía llamó llorando.
Mauricio se había ido.
Había vaciado una cuenta conjunta y dejado deudas en 3 tarjetas.
Sofía no podía pagar la renta.
—Mamá y papá no tienen espacio —sollozó—. ¿Puedo quedarme contigo con Mateo?
Valeria miró hacia Andrés.
Él no dijo nada.
La decisión era de ella.
Por unos segundos imaginó a su hermana entrando con maletas.
Después vendrían los gastos.
Después las semanas se convertirían en meses.
Después sus padres volverían a opinar sobre su casa.
—Puedo ayudarte a buscar una abogada para revisar las deudas y orientarte sobre la pensión y las obligaciones de Mauricio —dijo Valeria—. También puedo ayudarte a encontrar una renta temporal que puedas pagar.
Sofía dejó de llorar.
—Quiero quedarme contigo.
—Eso no puedo ofrecerte.
—¡Tienes una recámara vacía!
—Andrés y yo decidimos quién vive en nuestra casa.
—¿Todavía me estás castigando?
—No te estoy castigando. Estoy dejando de rescatar a todo el mundo.