El Día de las Madres fui sola a cenar a un restaurante italiano. Justo después de pagar, me encontré por casualidad con mi hijo, su esposa y toda la familia de ella. Cuando estaba a punto de marcharme, lo escuché decirle a la gerente: “Cárguelo a la membresía de mi madre”. Entonces vi una autorización de $38,000 con mi firma falsificada. Me acerqué al mostrador y pedí que llamaran al director general. Minutos después, cuando salió y se dirigió a mí de una forma que nadie en la familia de mi hijo esperaba…
A ver si él te explica que estás haciendo perder el tiempo a todo el mundo.
Guardé mi teléfono en el bolso.
—Estoy segura de que va a explicarles muchas cosas.
Parte 3
12 minutos después, Antonio Romano apareció por el pasillo que conducía a los salones privados.
Era un hombre distinguido, de poco más de 50 años, vestido con un traje gris oscuro.
Llevaba años dirigiendo las operaciones de nuestro grupo restaurantero y conocía perfectamente mis decisiones de mantenerme alejada de la atención pública.
Cuando me vio junto al mostrador, se dirigió directamente hacia mí.
—Señora Montes.
No sabía que vendría esta noche.
—Feliz Día de las Madres, Antonio.
Sonrió.
—Feliz Día de las Madres.
Espero que todo haya sido de su agrado.
—La cena estuvo excelente.
Desafortunadamente, acabamos de descubrir un intento de cargo no autorizado.
Señalé el documento que Sofía tenía sobre el mostrador.
—Mi hijo presentó una autorización falsificada para utilizar mi cuenta de Reserva de Fundadores.
Adrián soltó una carcajada incrédula.
—¿Falsificada?
Antonio, no le haga caso.
Mi madre ya es una señora mayor que no entiende de negocios.
La expresión del director cambió.
—Señor Montes, le recomiendo que tenga mucho cuidado con sus próximas palabras.
Guillermo se acercó con el ceño fruncido.
—Disculpe, ¿quién es esta mujer para venir a decirnos cómo utilizar una membresía?
Antonio lo miró con auténtica sorpresa.
—¿Ustedes no saben?
Vanessa cruzó los brazos.
—Es la madre de Adrián.
Una viuda jubilada.
Antonio volvió el rostro hacia mí.
—¿Quiere que se los explique, señora Montes?
—Por favor.
Se colocó frente a ellos.
—La señora Margarita Montes es la accionista mayoritaria de Grupo Bellavita.
A través de su sociedad patrimonial posee el 61% de las acciones con derecho a voto.
Nadie habló.
—También preside el consejo de propietarios.
Este restaurante opera bajo la administración de su grupo empresarial.
Vi cómo Vanessa abría la boca sin conseguir pronunciar una sola palabra.
Guillermo sujetó el respaldo de una silla.
Celeste dejó de mirar su bolso y empezó a mirarme a mí.
Adrián negó lentamente con la cabeza.
—Eso es imposible.
Lo observé durante varios segundos.
—No, hijo.
Lo imposible era que pudieras seguir robándome indefinidamente sin enfrentar las consecuencias.