Instrucciones:
Calienta el agua: Calienta suavemente una taza de agua. Es importante no hervir el agua, ya que las temperaturas muy altas pueden reducir algunas de las enzimas beneficiosas presentes en la miel.
Agrega la canela: Agrega una cucharadita de canela en polvo. Déjalo reposar durante unos minutos para que la canela pueda liberar sus compuestos útiles en el agua.
Mezcle la miel: Una vez que el agua se haya enfriado un poco y esté tibia (no caliente), agregue una cucharada de miel. Remueve bien la mezcla hasta que la miel se disuelva por completo.
Cuándo consumir: Para obtener los mejores resultados, a menudo se recomienda beber este remedio a primera hora de la mañana con el estómago vacío. También se puede consumir antes de acostarse para potenciar potencialmente sus beneficios.
