PARTE 2
Carlos regresó esa noche y, al ver la cadena de la nevera, perdió por primera vez la serenidad.
Llamó a Pilar y le exigió que regresara.
Media hora después apareció acompañada por Javier y Nuria, su nuera favorita.
—¿Todo este drama por una nevera? —se burló Nuria—. Carmen debería recordar que está en casa de la familia de su yerno.
Carlos se levantó.
—No. Está en casa de Ana y mía. Y aquí nadie tratará a su madre como una intrusa.
Pilar comenzó a reprocharle todo lo que había hecho por él desde niño. Javier insistió en que un hijo debía ponerse siempre del lado de su madre.
Entonces Carmen, avergonzada, anunció que volvería al pueblo al día siguiente.
Leo corrió a abrazarla.
—Abuela, tú no has hecho nada malo.
Aquella frase dejó el salón en silencio.
Pilar terminó marchándose otra vez con Javier y Nuria, convencida de que Carlos había elegido a su suegra antes que a ella.
Cuando la puerta se cerró, Carlos miró a Ana.
—Se acabó.
Durante los días siguientes fingieron haber cedido. Incluso Ana llamó a Pilar y le pidió que regresara al piso.
Pilar volvió convencida de su victoria.
No sospechó nada cuando comenzaron a desaparecer algunas cajas.
Ni cuando Carlos retiró documentos.
Ni cuando Ana guardó las pertenencias más importantes.
Finalmente, una noche, Pilar ordenó delante de todos:
—Si Carmen se queda, vosotros os vais.
Carlos respondió sin discutir:
—De acuerdo.
Pilar sonrió.
Creía haber ganado.
Pero 3 días después, exactamente a las 8:00, alguien llamó al timbre
