Una turbina eólica lo suficientemente pequeña como para caber en un tejado está convirtiendo el viento cotidiano en electricidad limpia para los hogares.

En cambio, el concepto se basa en algo mucho más sencillo: utilizar el viento disponible en un edificio o propiedad adecuada para generar al menos algo de electricidad a nivel local.

Para hogares, talleres, granjas, pequeños edificios comerciales y otras instalaciones ubicadas en lugares apropiados, incluso una cantidad modesta de electricidad generada localmente puede resultar útil.

¿Cómo funciona?

El principio en el que se basa el SkyWind NG es el mismo principio básico que utilizan las turbinas eólicas de mayor tamaño.

El aire en movimiento contiene energía cinética. Cuando el viento empuja contra las palas del rotor de la turbina, el rotor gira.

Ese movimiento mecánico se transfiere a un generador, que lo convierte en energía eléctrica.

Posteriormente, la electricidad puede integrarse en el sistema eléctrico del edificio, dependiendo de la configuración de la instalación y de la normativa aplicable.

En términos sencillos:

Viento → Rotor → Generador → Electricidad → Edificio

Es un concepto elegante que se ha utilizado durante generaciones, pero la ingeniería moderna permite integrar la tecnología en sistemas cada vez más compactos.

Las cifras son pequeñas, pero ese es el objetivo.

Según la información proporcionada para la turbina SkyWind NG certificada, esta tiene una cifra de producción de energía anual certificada de forma independiente de aproximadamente 615 kWh en condiciones estandarizadas .

Esa cifra necesita contexto.

El consumo eléctrico de un hogar puede variar enormemente dependiendo del tamaño de la vivienda, los electrodomésticos, el sistema de calefacción, el clima y el estilo de vida.

Por lo tanto, una pequeña turbina no debe presentarse como una solución mágica capaz de suministrar energía a toda una casa en cualquier circunstancia.

En cambio, la importancia de esta cifra radica en que una turbina tan compacta puede producir una cantidad considerable de electricidad cuando funciona en condiciones de viento adecuadas.

La energía real producida en una propiedad determinada puede ser sustancialmente diferente de las condiciones de certificación estandarizadas.

Y eso nos lleva al factor quizás más importante de todos: la ubicación.