¿Una botella en tu llanta? Así es como los ladrones usan este simple objeto para robarte en el estacionamiento

El factor sorpresa está garantizado: frenas bruscamente, presa de una terrible duda sobre el estado de tu coche, y sales de un salto para inspeccionar los daños. ¡Justo en el momento preciso que tus curiosos “admiradores” esperaban!

El motor sigue funcionando suavemente, la puerta permanece abierta de par en par y tus ojos están fijos en el suelo.  En apenas dos segundos, tu bolso sale volando del asiento del copiloto o, peor aún, tu coche se marcha sin ti, en un viaje bastante triste.

Adopta los reflejos adecuados para evitar quedarte tirado por culpa de un neumático.

Para evitar convertirte en un extra involuntario en esta pésima nueva versión de un desguace de coches, afortunadamente, solo tienes que aplicar una regla de oro: ¡precaución metódica!  Si ves a este intruso de plástico antes incluso de subir a bordo, no te alarmes innecesariamente.

Ponte al volante, cierra las puertas inmediatamente y echa un vistazo rápido y atento por los retrovisores. Si notas algo sospechoso o el ambiente te parece extraño,  conduce despacio hasta una zona bien iluminada y concurrida , como la entrada del supermercado.

Si escuchas un ruido desagradable después de haber empezado a conducir, no caigas en la tentación de salir corriendo.  Apaga el motor, guarda las llaves en el bolsillo y cierra bien el coche  antes de revisar la rueda. ¡Esta sencilla precaución evitará que una botella de refresco aparentemente inofensiva se convierta en una desagradable sorpresa!