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Reconoció haber pagado por las fotografías y los mensajes falsificados.
Aseguró que desconocía lo relacionado con el collar y con la tercera criatura.
En ese momento no podía demostrar cuánto sabía realmente sobre Hazel.
Lo que sí podía probar era que me había impedido deliberadamente escuchar la versión de Megan.
—¿Por qué obedecías tanto a Walter?
Tiffany abrió la boca, volvió a cerrarla y finalmente respondió:
—Porque es mi padre.
Me quedé inmóvil.
Su madre se había casado años atrás con otro hombre, quien la crio y le dio su apellido.
Walter siguió trabajando para los Sullivan y mantuvo en secreto su vínculo con Tiffany.
Para nosotros, ella siempre había sido la hija de un amigo de la familia.
Walter sabía que estaba enamorada de mí y utilizó aquellos sentimientos para conservar el control de los documentos.
—No fue solamente él —admitió Tiffany—.
Yo decidí hacer que desconfiaras de Megan.
Me quité el anillo de compromiso y lo dejé frente a ella.
—No habrá boda.
—Me lo imaginaba.
—Y tampoco voy a mandar a mis hombres a castigarte.
De lo que venga después se encargarán las autoridades.
Por primera vez, Tiffany pareció temer algo más que perderme.
Walter recibió, por conducto de su abogado, un requerimiento formal para aclarar las operaciones y conservar la documentación.
Se presentó acompañado de su representante legal.
No porque yo hubiera ordenado llevarlo por la fuerza.
Primero negó el desvío de recursos.
Después afirmó que todos los contratos correspondían a gastos legítimos.
Priscilla le mostró las empresas fachada vinculadas entre sí.
No hubo ninguna confesión espectacular.
Solamente silencios, contradicciones y el compromiso de entregar los registros contables restantes.
Antes de terminar, pregunté por el collar.
—Tenías acceso a la caja fuerte de Josephine.
Russell declaró que tú le entregaste el collar para fotografiarlo.
Walter permaneció callado.
—Ese collar apareció dentro de la maleta de una mujer embarazada. ¿Qué esperabas que hiciera?
—Que confiaras en tu familia —respondió finalmente.
—¿Y por qué ocultaste a Hazel?
Su respuesta llegó después de un largo silencio.
—Porque si encontrabas a la niña, hablarías con Megan.
Y entonces revisarías las cuentas.
Lo miré fijamente.
—Ella era mi familia.
Aquella frase no podía cambiar el pasado.
Pero era la primera vez que lograba decirla sin esconderme detrás de mi orgullo.
Presentamos las pruebas y las denuncias correspondientes ante la Fiscalía.
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