La lantana es una de esas plantas que dan mucho más de lo que piden. Con sus flores constantes, su resistencia al calor y su atractivo para los polinizadores, se gana un lugar fijo en cualquier jardín soleado. Ya sea que busques una alfombra floral de lavanda o un estallido de tonos naranja y rojo, hay una variedad perfecta para ti.
Solo recuerda elegir el tipo adecuado según tu espacio: rastrera para colgar o cubrir, erguida para macetas grandes o bordes soleados. Pódala de vez en cuando, déjala al sol y riega solo cuando sea necesario. La recompensa: un jardín lleno de color toda la temporada.
No solo es fácil, también es una de las plantas más gratificantes que puedes tener. Una vez que la pruebas, es muy probable que se vuelva parte de tu jardín por muchos años.