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Está conectada a la vejiga
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La uretra pasa por su interior
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A su alrededor se encuentran los nervios responsables de la erección
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Se extirpan también las vesículas seminales
Esto significa que, aunque la cirugía sea técnicamente exitosa, las estructuras vecinas sufren. De ahí surgen las principales consecuencias.
1. Pérdida de orina: la batalla silenciosa
Después de la cirugía, entre el 60 % y el 80 % de los hombres presentan algún grado de incontinencia urinaria al retirar el catéter.
No es debilidad. No es falta de higiene.
Es una consecuencia biológica.
La mayoría recupera el control, pero puede tardar meses o incluso años.
Lo que realmente ayuda
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Ejercicios de suelo pélvico (Kegel) bien realizados
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Constancia diaria (varias veces al día)
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Empezar incluso antes de la cirugía, si es posible
Si después de un año el problema persiste, existen soluciones médicas y quirúrgicas. Nadie debería resignarse a vivir con vergüenza.
2. Erecciones: el tema del que casi nadie habla
Después de la cirugía, el 100 % de los hombres pierde temporalmente la capacidad de tener erecciones. A largo plazo, entre el 50 % y el 90 % tendrá dificultades persistentes, dependiendo de:
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Edad
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Función sexual previa
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Preservación de los nervios durante la cirugía
Los nervios pueden “apagarse” durante meses. El gran error es esperar sin hacer nada.
Rehabilitación temprana: clave absoluta
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Rehabilitación temprana: clave absoluta
Si no hay erecciones durante mucho tiempo, el pene se atrofia. Por eso es fundamental:
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Medicación oral (no como lujo, sino como tratamiento)
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Ejercicios con bomba de vacío
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Inyecciones intracavernosas cuando es necesario
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Prótesis en casos seleccionados
Recuperar la sexualidad es posible, pero requiere acción, no silencio.
