💖😰“Te pagaré 100 mil pesos, pero tienes que fingir que eres muda delante de mi familia”, me dijo un millonario que necesitaba una prometida falsa. Pensé que sería una cena sencilla y que ese dinero salvaría a mi madre. Sin embargo, sus padres parecían aterrados al verme. Guardé silencio hasta regresar a casa, donde abrí una vieja carta de mi padre fallecido y descubrí una pista que podía destruirlos…

  • Cuatro días después, Sebastián volvió a llamar.
  • —Mis padres nos invitaron a comer a su casa de descanso, cerca de Chapala. Necesito que vengas conmigo. Será la última vez.
  • Daniela pensó en rechazarlo.
  • Sin embargo, algo le impedía olvidar las expresiones de Arturo y Beatriz. Aquella pareja parecía conocerla, aunque ella estaba segura de no haberlos visto nunca.
  • Aceptó.
  • El sábado, Sebastián pasó a recogerla en una camioneta negra. Durante el camino le explicó que también estaría Camila, una prima que acostumbraba hacer preguntas indiscretas.
  • —No permitas que te incomode —advirtió—. Si insiste demasiado, yo me encargo.
  • La propiedad era enorme. Tenía jardines perfectamente cuidados, una terraza con vista al lago y empleados que se movían silenciosamente entre las habitaciones.
  • Daniela recordó la pequeña casa que su familia había perdido cuando ella tenía quince años.
  • Su padre, Ricardo Salazar, había sido dueño de una empresa constructora. Durante mucho tiempo vivieron cómodamente, hasta que una operación financiera acabó con todo.
  • Primero llegaron los acreedores.
  • Después perdieron la casa.
  • Y finalmente, su padre murió por suicidio.
  • Nunca recibió una explicación completa. Su madre solamente le había dicho que Ricardo confió en la persona equivocada.
  • Durante la comida, Camila comenzó a interrogarla.
  • —¿De verdad no puedes hablar? ¿Ni siquiera un poquito?
  • —Camila, suficiente —intervino Sebastián.
  • —Solamente tengo curiosidad. Es extraño que nunca hayamos conocido a la futura esposa de mi primo.
  • Daniela escribió en su teléfono:
  • Hay cosas que uno no necesita explicarles a los desconocidos.
  • Sebastián leyó el mensaje y sonrió.
  • Camila se quedó callada.
  • Después de comer, Beatriz invitó a todos a tomar café en el jardín. Daniela salió primero y caminó por un sendero rodeado de bugambilias.
  • Al acercarse a una fuente, escuchó dos voces detrás de unos arbustos.
  • Eran Arturo y Beatriz.
  • —Te dije que investigaras de dónde salió esa muchacha —reprochó ella.
  • —Ya lo hice.
  • —¿Entonces?
  • —Su nombre completo es Daniela Salazar Moreno.
  • Daniela sintió que las piernas se le aflojaban.
  • —Es la hija de Ricardo —continuó Arturo—. No tengo ninguna duda.
  • Beatriz soltó un suspiro angustiado.
  • —Dios mío. Después de tantos años.
  • —Sebastián no sabe nada. Cuando ocurrió lo de Ricardo, él estaba estudiando en España.
  • —¿Y si Daniela descubre lo que hiciste?
  • Arturo respondió con una frialdad aterradora:
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