Paso 1: El método natural (ideal para manchas recientes)
Las manchas frescas de grasa son mucho más fáciles de quitar, sobre todo si actúas rápido. Este primer método usa ingredientes básicos que probablemente ya tienes en casa: jabón lavavajillas, bicarbonato y algún polvo absorbente como maicena o talco.
Qué necesitas:
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Una servilleta o papel absorbente
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Maicena, talco o bicarbonato de sodio
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Jabón lavavajillas (el de fregar platos, tipo Fairy o similar)
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Un cepillo de dientes viejo o cepillo suave
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Agua caliente (si la tela lo permite)
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Una lavadora o un recipiente para lavar a mano
Cómo hacerlo:
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Absorbe el exceso, sin frotar
Si la mancha está fresca, presiona con una servilleta o papel de cocina para quitar el exceso de grasa. No frotes, o la mancha se hundirá más en la tela. -
Aplica un polvo absorbente
Espolvorea maicena, talco o bicarbonato directamente sobre la mancha. Deja que actúe durante 15 a 30 minutos para que absorba la grasa. -
Cepilla suavemente
Retira el polvo con un cepillo o sacude la prenda. A veces, con eso ya verás que la mancha ha disminuido bastante. -
Aplica jabón lavavajillas
Echa un poco de jabón sobre la mancha y frótalo con los dedos o con el cepillo. Asegúrate de que penetre bien en la tela. -
Deja actuar y enjuaga
Espera unos minutos para que el jabón haga su trabajo, y luego enjuaga con agua caliente (solo si la prenda lo permite). -
Lava como de costumbre
Mete la prenda en la lavadora con el resto de tu ropa. No uses suavizante, ya que puede sellar los restos de grasa. -
Sécala al aire
No uses la secadora hasta asegurarte de que la mancha ha desaparecido. El calor puede fijarla de forma permanente.
Este método funciona muy bien en manchas recientes. Pero, ¿y si no se va del todo?
